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  • La población de esta especie se triplica en una década. La UE premia al proyecto andaluz, que ahora llega a otras comunidades y a Portugal

13 julio 2013

El lince ibérico (Lynx pardinus) sale del largo túnel en el que se encontraba hasta hace apenas una década y que hizo temer incluso por su extinción. La población de esta especie amenazada se ha triplicado desde que en 2002 se puso en marcha el primer programa de conservación del lince en Andalucía. Un programa que ha sido nuevamente reconocido por la Unión Europea y que ahora, en su tercera edición, se va a extender a las comunidades de Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia, además de a Portugal.

Pero hasta la liberación de Jazz y Janinha, los dos últimos cachorros de lince soltados el mes pasado en el entorno de Guarrizas, en Vilches (Jaén), el camino no ha sido fácil. “El diagnóstico que nos encontramos al principio era dramático; no solo había muy pocos linces en Sierra Morena y en Doñana, sino que tampoco había conejos, con lo cual la posibilidad de extinción era algo real”, sostiene Miguel Ángel Simón,director del Programa de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía. Está claro, por tanto, que el objetivo del primer proyecto Life del Lince no era otro que evitar la extinción de este felino.

Incluso la creación, dos años después, del programa de cría en cautividad del lince (con cuatro centros que funcionan en red) fue el reconocimiento tácito de las dudas que había para la supervivencia de esta especie. “Con ese programa queríamos tener un paracaídas por si se extinguía el lince”, admite Simón, que antes de coordinar el proyecto andaluz fue pionero en la conservación del lince en la Sierra de Andújar. “Me dieron cinco millones de las antiguas pesetas y con eso pude hacer varios cercados para la repoblación y comprar una cámara para el trampeo fotográfico”, recuerda este biólogo jiennense.

 

El proyecto cuenta con un presupuesto de 26 millones de euros, cofinanciado por la Unión Europea (40%) y la Junta de Andalucía (60%)

El primer censo realizado dentro del programa de conservación constató la existencia de 53 ejemplares en Sierra Morena (entre los parques naturales de Cardeña y Andújar) y otros 41 en Doñana y en su periferia. Hoy, más de una década después, la población de linces en Andalucía es de 312 ejemplares. No sólo se ha duplicado en los dos núcleos tradicionales, sino que el censo ha crecido gracias a la reintroducción llevada a cabo en nuevos territorios linceros, como Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén). Son zonas seleccionadas por la calidad de su hábitat, pero sobre todo por las altas densidades de conejos, principal sustento alimenticio del lince.

“El incremento de las poblaciones ha sido posible gracias a los convenios de colaboración con propietarios de fincas y sociedades de cazadores”, destacó el consejero de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Luis Planas, cuando recogió en Bruselas el premio al segundo proyecto Life del Lince en Andalucía 2006-2011, considerado como la mejor iniciativa de conservación que se ha ejecutado en Europa con cargo a los presupuestos comunitarios. De los nueve millones de euros del primer proyecto se pasó a los 26 millones del segundo, cofinanciado al 40% con fondos europeos y el 60% restante por la Junta de Andalucía y otros socios colaboradores. Un trabajo en el que se han implicado asociaciones de cazadores (FAC, Ateca, Aproca) y organizaciones no gubernamentales (EEA-Andalucía, Fundación CBD, Secem y WWF / Adena) además de los 150 convenios suscritos con propietarios de fincas.

En el segundo proyecto Life se incidió en reforzar las poblaciones en el entorno de Doñana. La baja variabilidad genética del lince en esta zona se intentó compensar con la liberación de linces procedentes de Sierra Morena. Ya se han realizado cuatro sueltas, pero ninguno dejó tanta huella como Caribú, un macho que causó furor entre las hembras del entorno de Aracena. Tanto es así que el 61% de los cachorros nacidos el año pasado en Doñana son descendientes de ejemplares procedentes de Sierra Morena.

Caribú llegó también hasta Portugal, y quizá eso sirvió de germen para que el país vecino pidiera su inclusión en el nuevo Life que ahora empieza su andadura bajo el nombre de Iberlince, dotado con 34 millones de euros. Este año se va a empezar a definir las áreas de reintroducción del lince ibérico en Portugal, Extremadura y Castilla-La Mancha, para recuperar las poblaciones de esta especie en la Península Ibérica. “En mayo de 2014 estaremos en condiciones de hacer las primeras reintroducciones en estos territorios”, apunta Miguel Ángel Simón.

Los expertos creen viable la expansión del lince a estos territorios, aunque antes habrá que sortear no pocos obstáculos. El primero, y más preocupante, es el de las menguadas poblaciones de conejos, la principal presa del lince. La aparición, primero, de la mixomatosis y, más tarde, de dos importantes brotes de la enfermedad hemorrágica vírica ha encendido las alarmas entre los conservacionistas. El límite para garantizar la supervivencia es de un conejo y medio por hectárea, una cifra que en Andújar y en Doñana se salva por los pelos.

Otras amenazas a las que se enfrenta este felino son los atropellos en carreteras y el furtivismo, que destacan entre las 107 muertes de linces registradas entre 2002 y 2012. Con todo, el balance del programa es alentador. “Ahora la situación es esperanzadora, pero sin caer en el triunfalismo”, resume Simón.

 

El respaldo social, principal reto para la recuperación

El lince ibérico empieza a ser también un atractivo para los amantes del turismo de naturaleza. Ya se han constatado una decena de empresas —algunas de ellas extranjeras— que se dedican a organizar visitas guiadas a territorios linceros de Sierra Morena y Doñana. Sin embargo, todavía parece que los programas de recuperación no han calado del todo entre la población. “Los ciudadanos de la sierra de Andújar todavía no ven al lince como algo suyo”, indica Alberto Puig, biólogo y jefe del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Andújar.

Puig cree que la balanza entre la conservación y el desarrollo en el tema del lince está claramente desnivelada hacia la primera. “No hay una apuesta decidida institucional para que la rentabilidad social de este programa llegue a los ciudadanos”, sostiene Puig. A su juicio, el parque de la Sierra de Andújar podría ser equiparable al de Serengueti, en Tanzania, por su alta biodiversidad. Pero lamenta que aquí se pongan restricciones a actividades como la caza fotográfica o al senderismo.

La Junta, en cambio, sí cree que el programa de recuperación del lince ibérico trasciende a la población. Como ejemplo, destaca los 31 empleos y los 30.000 jornales generados en las zonas linceras de Huelva, Córdoba y Jaén, o los trabajos forestales para la mejora de hábitats de los que se han beneficiado 486 pymes andaluzas.

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Un lince ibérico en Villafranca de Córdoba./ Rafael Alcaide (EFE)

 

Un breve apunte de la historia natural de la especie:

Más que un gran gato, un pequeño tigre… 

El lince ibérico, conocido con el nombre científico de Lynx pardinus, evolutivamente forma parte de la línea de los grandes carnívoros (tigres, leones, jaguares y leopardos), de los que se separa hace tres o cuatro millones de años. Por su apariencia física, de una manera intuitiva frecuentemente se asocia a cualquiera de las otras líneas de felinios existentes, pero el lince ibérico está más próximo a un tigre que a un gato en la escala evolutiva.

Un ancestro común para las cuatro especies de linces actuales

Los científicos sitúan actualmente el origen de los linces en Norteamérica, donde hace alrededor de 3,2 millones de años se diferenciaron las primeras especies conocidas del género Lynx: el lince rojo (Lynx rufus), que actualmente pervive en Norteamérica, y el lince del villafranquiense (Lynx issiodorensis), que se extinguió en el pleistoceno. De esta última se piensa que proceden las tres especies de lince restantes, mediante una migración a Eurasia por el Estrecho de Bering. Por aislamiento en el sur de Europa durante las glaciaciones del Pleistoceno, surge el lince de las cavernas (Lynx (pardinus) spelaea), cuyos restos quedaron depositados en cuevas. Esta especie es el ancestro directo del lince ibérico (Lynx pardinus). Este lince europeo poseía un tamaño corporal superior al del lince ibérico e inferior al del  lince boreal (lynx lynx). Como en infinidad de especies, las glaciaciones de Eurasia parecen jugar un papel importante en laespeciación de los linces, y así por fragmentación y aislamiento surgen en el Pleistoceno inferior el lince boreal en Asia y el lince canadiense (lynx canadensis) en América. Aunque las otras tres especies de lince tienen amplios rangos de distribución, el lince ibérico se distribuye ya en época histórica de manera exclusiva en la Península Ibérica.

No es de extrañar que estas cuatro especies tengan algunas características comunes como son el rabo corto, orejas con un mechón de pelos largos en su punta (conocidos como pinceles) y barbas. Sin embargo, los tamaños corporales de las cuatro han sido origen de las adaptaciones de cada una de las especies a su hábitat y dieta, variando desde el lince rojo, el más pequeño de ellos, que ronda los 6 kg de peso medio hasta el lince boreal, que puede llegar a los 30 kg.

 

Descripción de la Fisionomía del lince ibérico

El lince ibérico es un carnívoro estricto de mediano tamaño. Su peso medio ronda los 12,5 kg, existiendo diferencias significativas entre machos y hembras, con desviaciones respecto de la media de hasta 3 kg para cada sexo, siendo los machos los de mayor tamaño. Su longitud media de unos 80 cm y su altura en la cruz de uso 45 cm le dan un aspecto grácil.

Sus características más llamativas son las ya descritas como generales de los linces: pincelesbarbas y cola corta con un borlón negro apical. A estas se le han de sumar las propias de los felinos: llamativos ojos frontales, que le dan precisión en la medición de distancias propia de cazadores de cortas distancias; grandes globos oculares que le permiten ver en condiciones de baja luminosidad; orejas hirsutas y triangulares, antesala de un oído fino capaz de detectar el discreto caminar de las patas insonorizadas por pelos de los conejos; manos desproporcionadamente grandes, útiles para apresar con firmeza sus presas y con aguzadas uñas para impedir su escapatoria, que se mantienen siempre afiladas por ser retráctiles. Llama la atención su elevada grupa como consecuencia de unas largas patas traseras que permiten desarrollar saltos muy ventajosos en la caza.

Córdoba, 17.09.2012 (EFEverde)

Dos linces ibéricos que fueron reintroducidos en el norte de la provincia de Córdoba dentro del programa “Life” han muerto tras ser atropellados en dos carreteras de esta zona de Sierra Morena.

La Junta de Andalucía ha informado hoy en un comunicado de que el primer lince fue hallado ayer muerto en el kilómetro 83 de la carretera N-420, entre Cardeña y Azuel, y se trataba de un cachorro hembra de unos seis meses de edad.

El segundo ejemplar ha sido encontrado hoy por un trabajador de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, en la carretera A-421, entre Adamuz y Villanueva de Córdoba y se trata de un macho liberado en la zona de Guadalmellato en el 2011.

Los cadáveres de los animales han sido recogidos por el veterinario del programa Life, quien los ha llevado al Centro de Análisis y Diagnóstico de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente para que les puedan practicar la necropsia. EFE