1 octubre 2013

El Festival Internacional de Cine Científico y Ambiental de Doñana (FICCAD) acoge hoy la proyección de ”Doñana 4 estaciones, 365 días” un documental del realizador andaluz Javier Molina que ha requerido casi dos años para grabar el ciclo anual de la vida en el coto

Este largometraje, rodado en alta definición y uno de los finalistas de esta edición del FICCAD, resume en 90 minutos más de doscientas horas de grabación en el interior de Doñana para reproducir “las trescientas sesenta y cinco doñanas del año”, según ha destacado Javier Molina a Efe.

Numerosas garzas aprovechan los últimos rayos de sol para comer en la playa y ser testigos de la puesta de sol. Efe/Barriopedro/md

 

Guionista también de este largometraje, emitido el año pasado en Canal Sur TV dividido en dos capítulos, Molina Lamothe ha señalado que esta producción no se centra solo en la excepcional biodiversidad de Doñana, sino también en la secular presencia humana en este espacio protegido.

El escritor José Manuel Caballero Bonald resume esta interacción entre hombre y naturaleza en Doñana en una aparición con la que concluye esta producción audiovisual, una de las más completas de las muchas que se han filmado en el coto, próximo a cumplir medio siglo de existencia.

“Las nieblas del invierno, la explosión de color de la primavera, los amarillos del verano que todo lo seca y los grises del otoño” conforman para Javier Molina la síntesis en imágenes de las cuatro estaciones de Doñana, un lugar único “donde la luz, el color o hasta los sonidos cambian por días”.

En su opinión, Doñana “es difícilmente comprensible si no se abarca en las cuatro estaciones” porque “cada mes está marcado por una serie de hitos naturales y antrópicos, desde la berrea a las migraciones de aves pasando por el carboneo o la recogida de la piña y de las coquinas”.

Esta producción ha requerido algunas condiciones de rodaje difíciles, dados los valores climatológicos extremos de Doñana, y centra el relato del ciclo anual de la vida en protagonistas como los bandos de miles de ánades y de flamencos, así como en los escasos ejemplares de águila imperial y de lince ibéricos que viven en ese espacio protegido.

 

El lince, protagonista escurridizo

El lince ha sido, precisamente, la especie más difícil de filmar por el equipo de Molina que consumió muchos días a la espera de que apareciese este esquivo felino del que, finalmente, logró filmar su ciclo anual de celo, apareamiento, y nacimientos.

Imagen de ”Caribú”, un macho de lince trasladado desde Sierra Morena hasta Doñana para reforzar la población de esta especie del Parque Nacional. EFE/EDUARDO ABAD

En la segunda jornada de este certamen también se proyecta hoy la producción norteamericana, ‘Hot Tuna’, del realizador Rick Rosenthal, tres veces ganador de los premios Emmy y que narra la vida del atún rojo, uno de los peces más fuertes pero a la vez en mayor peligro por su pesca cada vez más codiciada. Esta película ha sido producida por Widl Logic y National Geographic.

La tercera edición de FICCAD, a la que se han presentado 101 producciones de una veintena de país, de las que se han seleccionado diez largometrajes y doce cortos finalistas, está organizada por la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC) y cuenta con el apoyo de la productora de documentales de naturaleza, Acajú, el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda y la Fundación BBVA.

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