21 julio 2013

Un estudio revela que si no se considera el efecto del cambio climático en los planes de conservación el lince ibérico desaparecerá

A pesar los 100 millones de euros invertidos en su protección, es muy probable que el carismático lince ibérico, del que sólo quedan 250 especies en libertad, se extinga durante los próximos 50 años. La razón: el cambio climático.

Los actuales planes de conservación no tienen en cuenta los efectos del cambio climático y un estudio del Centro de Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague concluye que, si lo hicieran, la población podría aumentar en vez de extinguirse. Así, el estudio pone en relieve la importancia de la integración de los modelos climáticos a los planes de manejo de la biodiversidad.

“Nuestros modelos muestran que el cambio climático anticipado conducirá a un rápido y dramático declive del lince ibérico. Afortunadamente, no es demasiado tarde para mejorar las perspectivas para el lince en peligro de extinción, si los planes de gestión comienzan a tomar en cuenta el cambio climático”, explicaMiguel Araújo, del Centro de Macroecología, Evolución y Clima en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, de la Universidad de Copenhague.

Las amenazas del lince ibérico son la caza furtiva, morir atropellado en alguna carretera, la pérdida de hábitats y la falta de presas, tras una serie de brotes de enfermedades en las poblaciones de conejo. Por esto la mayor inversión se hace en reubicar a los conejos, prevenir enfermedades, reducir las amenazas y mejorar el hábitat natural del lince, pero esto no parece suficiente: el cambio climático sí influenciará la disponibilidad de presas y los espacios naturales del lince en el futuro.

La liberación de linces proveniente de programas de crianza sí puede contribuir a la supervivencia de la especie, pero el estudio acota que este trabajo se debe realizar en zonas específicas tomando en consideración las consecuencias del cambio climático con el fin de lograr el mejor resultado posible.

Mientras que las autoridades españolas están considerando la liberación de los linces de manera uniforme en todas las regiones autónomas del país, los modelos científicos predicen que las zonas más adecuadas para esto están en la zona norte de la Península Ibérica. Estas áreas podrían ofrecer tanto la abundancia de presas y una conectividad del hábitat a pesar del cambio climático. De acuerdo con los modelos, se puede aumentar la población hasta cerca de 900 individuos para el 2090, en comparación a la estrategia geopolítico actual, donde en el mejor escenario se conseguirá mantener la población de alrededor de los 250 individuos actuales.

El estudio, publicado recientemente en Nature Climate Change, es el primero de su tipo en demostrar claramente la importancia del cambio climático en este tipo de casos, ya que afecta la disponibilidad de presas y las interacciones de las especies con el desarrollo de planes de manejo.

Cuatro ejemplares de lince ibérico se trasladan al nuevo Centro de Cría de Zarza de Granadilla (Cáceres)

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