23 julio 2013

La población actual de lince ibérico en libertad se estima entre 250 y 300 individuos y está distribuida en dos grupos diferentes de la zona suroeste de la península ibérica, donde se concentran los esfuerzos para conservar la especie.

Ahora, un estudio internacional publicado en la revista Nature Climate Change y liderado por investigadores del CSIC muestra que la población de este felino estaría en peligro de desaparecer en 50 años si no se tienen en cuenta las predicciones del cambio climático.

El modelo prevé un aumento de las temperaturas que podría, según el estudio, convertir en hostiles las dos zonas donde actualmente se concentra el lince.

Los autores del trabajo indican que si se seleccionan nuevos hábitats en las próximas décadas puede aumentar la población hasta casi 900 ejemplares a comienzos del siglo que viene, repartidos en diversas subpoblaciones.

El investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido el trabajo, explica que “los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad”.

El estudio ha identificado más de 40 áreas con una previsión climática que las convertiría en zonas adecuadas para albergar al lince ibérico a partir de 2050.

La desconexión entre hábitats también supone una amenaza para la supervivencia. “Si no se llevan a cabo las medidas de gestión pertinentes, la desconexión entre estas zonas reducirá la viabilidad de las poblaciones reintroducidas”, asegura el investigador Damien Fordham de la Universidad de Adelaida (Australia).

En el trabajo también se han analizado otras variables, como las alteraciones en los usos del suelo o la presencia de conejo de monte (Oryctolagus cuniculus), que constituye casi la única presa del lince.

“Este es el primer modelo predictivo que combina las interacciones entre especies con los efectos del cambio climático” indica Alejandro Rodríguez de la Estación Biológica de Doñana, otro del los científicos participantes en el estudio.

Aunque el artículo destaca que las medidas actuales están funcionando, es “necesario tener en cuenta los impactos previstos del cambio climático a la hora de planificar los programas de conservación de especies” concluye Araújo. (Fuente: SINC)

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El estudio también analiza otras variables como la presencia de conejo de monte.
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