21 julio 2013
  • Un estudio afirma que, si no se tiene en cuenta el cambio climático, los esfuerzos para conservar la especie serán inútiles

  • En cambio, si se modifica el enfoque, se puede llegar a los 900 ejemplares

O 900 ejemplares o ninguno. Ese es el futuro a medio plazo (para 2050) para el felino más amenazado del planeta: el lince ibérico. Se calcula que quedan actualmente unos 250 animales en libertad, agrupados en dos núcleos: Doñana y Sierra Morena. Y la diferencia está en que se tengan en cuenta los efectos del cambio climático en su hábitat o no, según publica Nature Climate Change. Y, si se hace, a lo mejor, apuntan los autores, habría que pensar en introducir el animal en las regiones del norte de la Península, en lugar de empeñarse en que se extienda en lo que ha sido su hábitat tradicional. “Los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad”, dice el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido la investigación.

El trabajo ha encontrado más de 40 áreas climáticamente susceptibles de acoger al animal. Pero con eso no basta, indica el primer firmante del artículo, Damien Fordham, de la Universidad de Adelaida (Australia). Habría que asegurar la conexión entre ellas, para evitar endemismos y el riego de la consanguinidad.

Además del clima, el uso del suelo y la población de conejos, principal alimento de los linces, han sido tenidos en cuenta. “Afortunadamente, todavía no es demasiado tarde”, dice Bastos Araújo.

Cachorro de lince ibérico con un conejo, su principal alimento. Vía: El País
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