Archive for agosto, 2013


8 agosto 2013

La programación incluye una conferencia sobre los nuevos retos para su conservación.

El lince ibérico, un animal en grave peligro de extinción, es el protagonista de una serie de actos divulgativos que se están llevando a cabo desde el día 5 de agosto y que continuarán hasta el día 18 en el Parador de Turismo de Mazagón a iniciativa del proyecto LIFE+Iberlince, que aboga por la recuperación de la distribución histórica del lince en España y Portugal.

Se ha abierto en las instalaciones del Parador una exposición itinerante bajo el título Con vista de lince y orejas de conejo, a la cual pueden acceder todo público que lo desee en horario de 10:00 a 22:00. Esta muestra trata de dar a conocer la estrecha relación que une a estos animales del monte mediterráneo. A través de ella se puede conocer la huella que han dejado en nuestra cultura, las amenazas que sufren y las actuaciones que se llevan a cabo para su conservación.

La programación contempla hoy la conferencia tituladaNuevos retos para la conservación del lince ibérico que tendrá a las 11:00 en el mismo Parador de Mazagón, a la cual podrán asistir públicos de todas las edades. Dicha conferencia correrá a cargo del personal técnico del proyecto LIFE+Iberlince.

Tras la conferencia, en torno a las 12:00 en los alrededores de la piscina del Parador, los asistentes podrán conocer la fauna común de la zona a través de los rastros que estos animales dejan. Para ello, se pondrá en marcha un taller participativo de huellas titulado Los habitantes del monte mediterráneo.

Los objetivos de este proyecto es fomentar la colaboración con las empresas adscritas a la Carta Europea de Turismo Sostenible de Doñana, donde está incluido el Parador de Turismo de Mazagón, e informar sobre la realidad actual del lince ibérico. Además, se abre una puerta al intercambio de impresiones, sugerencias, críticas y propuestas acerca de la conservación del lince.

1 agosto 2013
Andres linces 1

Andrés también ha trabajado con aves

Su trabajo es cuidar al felino más amenazado del planeta. Toda una responsabilidad. Lo hace en el Centro de Cría de Lince Ibérico situado en Zarza de Granadilla (Cáceres), uno de los cuatro que hay en la península junto a El Acebuche en Doñana, La Olivilla en Jaén y Silves en Portugal, a los que hay que añadir el Zoobotánico de Jerez como centro colaborador. Su nombre es Andrés López Piñar, un ubetense de 30 años de edad que desde hace dos años y medio trabaja como cuidador de linces en tierras extremeñas.

Su función es velar por los ejemplares que se crían en el centro, con los que se maneja a diario en las distancias cortas para conseguir que estén en las mejores condiciones. Aunque no sólo se encarga de temas como la alimentación, pues también es muy importante el correcto mantenimiento de las instalaciones en las que se encuentran los animales, que deben cumplir una serie de requisitos para que se parezcan lo máximo posible al hábitat natural del lince, claro está, con todos los condicionantes que supone tenerlo en cautividad. Unas instalaciones que llevan funcionando el mismo tiempo que Andrés viene trabajando en ellas y a las que solo tienen acceso cuidadores y veterinarios, pues es primordial que sus moradores estén tranquilos.

De esta forma, un día de trabajo del ubetense, dependiendo de si le toca turno de mañana, tarde o noche, incluye tareas como preparación de materiales, alimentación, mantenimiento de los bebederos o limpieza del recinto. Incluso algunas veces hay que reparar un vallado o plantar especies vegetales similares a las de los espacios abiertos en los que viven los linces en libertad.

Dado que el centro de Zarza de Granadilla es relativamente nuevo, la mayoría de los ejemplares que hay allí son jóvenes, de entre 3 y 4 años (un lince puede llegar a vivir 20 años). Entre ellos figuran 4 hembras que este año han tenido cachorros, en total una decena, destinados a la reintroducción en campo, aunque esas tareas ya corresponden a otro equipo de trabajo que estudia los lugares más viables para ello.

El momento más emotivo

Según cuenta Andrés, en su centro aún no han vivido la experiencia de soltar ejemplares, un momento que, tal y como les han transmitido otros compañeros, es el más emotivo y gratificante, ya que se toma verdadera conciencia de que todo el esfuerzo invertido ha merecido la pena, y más aún si después se hace un seguimiento al ejemplar en cuestión y se comprueba que se desarrolla bien y que incluso está criando. «Por ello es importante hacer mucho esfuerzo de cara a que las condiciones en cautividad les sirvan para luego romper la relación con el cuidador y desenvolverse por sus propios medios, aprendiendo a cazar y a vivir sin intervención humana», explica a IDEAL.

Andres linces 2

El ubetense disfruta del contacto con la naturaleza

Espera sentir todo eso pronto, en cuanto se decida que pueden soltar algunos individuos. Y es que, como es el último centro de cría que se inauguró, no ha dado tiempo. «Este es el primer año que criamos cachorros para la introducción, pues el año pasado se quedaron como ejemplares reproductivos», añade. Esa es otra parte primordial del programa de conservación del lince ibérico, la reproducción, en la que todos los centros de la península colaboran haciendo estudios genéticos para ver qué cruces son más adecuados y qué líneas genéticas interesan más para el mantenimiento y crecimiento de la especie.

Según detalla, la reproducción se planifica para enero o febrero, que es la época de celo, intentando previamente socializar a los machos con las hembras ubicándolos en el mismo espacio una vez que se seleccionan genéticamente. Se produce de forma natural ya que «en el caso del lince ibérico no ha habido que recurrir a la reproducción asistida».

Cara a cara con un lince 

¿Pero cómo es el trato directo con un lince? «Hay que tomar ciertas precauciones y tener cuidado con los colmillos y las garras aunque, a diferencia de lo que mucha gente cree, son animales que raramente atacan si no se les acorrala o se les pone nerviosos, y sólo son un peligro si se induce a una situación en la que tengan que defenderse». No obstante, el cuidador aclara que el contacto cara a cara con el animal es el menor posible, aunque asegura que el trabajo es duro por todo lo que implica de mantenimiento y porque «los animales no entienden de vacaciones ni de días libres».

A pesar de ello, dice estar disfrutando en este trabajo y que sigue aprendiendo mucho, por lo que, de momento, a corto plazo, su intención es seguir allí, máxime cuando además trabaja con su pareja, con la que comparte su pasión por la naturaleza y los animales. Disfrutan de ello en el ámbito laboral y en el tiempo libre.

Lo suyo es totalmente vocacional, y se nota que le apasiona lo que hace con sólo escuchar cómo lo cuenta. A esto hay que añadir la carga de responsabilidad que supone contribuir al mantenimiento de una especie «que solo se da en la península y que es muy considerada a nivel mundial». «Los ojos de todo el planeta están puestos en que lo conservemos», añade.

Para Andrés, se trata de una especie apasionante que le impresiona por «su saber estar, su elegancia, su presencia… es un animal que se siente seguro de sí mismo, que sabe que tiene las de ganar, con una extraordinaria capacidad de camuflaje y que destaca por su visión y oído».

Andrés asegura que gracias a centros como el de Cáceres, Doñana, Jaén, Portugal y Jerez, y a las administraciones implicadas en su mantenimiento, se ha evolucionado bastante y la situación del lince ibérico es menos crítica, aunque queda mucho por hacer. «A finales de los 90 estaba fatal, pero en la primera década de 2000 se consiguió empezar a registrar mejorías gracias a que las administraciones se coordinaron bien», afirma, recordando que la población en Sierra Morena es la más sólida seguida de la de Doñana. Dos núcleos que, según opina, «sería genial que se pudieran unir a través de corredores naturales».

Atropellos y conejos

Cuenta que el principal problema del lince es la falta de conejo en el campo, algo que también afecta a otras especies como, por ejemplo, el águila imperial. Además es «preocupante» el problema de los atropellos, algo que cree que se debería de controlar con pasos elevados o limitaciones de velocidad en ciertos lugares. A pesar de todo, «actualmente la tasa de mortalidad es bastante baja».

Andres Lopez 307

Las salidas al campo son habituales en la vida de Andrés.

Las salidas al campo son habituales en la vida de Andrés.«Los beneficios que suponen estas especies están por encima de los pequeños perjuicios que se puedan producir», asegura, opinando a su vez que «somos muy alarmistas» porque se le da demasiada importancia a hechos puntuales como ataques a otros animales en corrales y demás.

Desde pequeño

Andrés López se recuerda siempre interesado por la naturaleza y cree que fue muy importante contar con la suerte de tener el campo muy cerca en el entorno de Úbeda, así como grandes parajes en los alrededores, como las sierras de la provincia de Jaén. Desde pequeño eran habituales las salidas al campo de su familia, la cual le inculcó valores de respeto al medio ambiente. En su época de estudiante en el instituto sentía predilección por la Biología, carrera que terminó cursando en la Universidad de Granada, provincia también dotada de importantes espacios naturales que aprovechó para conocer.

Terminados sus estudios, y tras hacer unas prácticas en el museo del Parque de las Ciencias de la capital granadina, le ofrecieron un contrato en este mismo lugar que aceptó sin pensárselo dos veces. Allí estuvo 5 años, los últimos de ellos trabajando con los animales del museo, donde hay acuarios, mariposario y una colección de aves rapaces. Con esa experiencia y los conocimientos adquiridos le surgió la oportunidad de ir al centro del lince en Cáceres. Había 5 plazas convocadas desde el Ministerio de Medio Ambiente, y él fue uno de los seleccionados.

No dudó en pedir una excedencia en el museo del Parque de las Ciencias ya que después de trabajar con fauna en cautividad y con un enfoque hacia la divulgación y sensibilización de la gente, entendió que era una gran oportunidad participar en un proyecto más complejo y con fauna salvaje, y además con una especie en peligro de extinción cuyo mantenimiento también ayuda a conservar otras especies asociadas.

Vía: ubeda.ideal.es

29 julio 2013
  • Un estudio científico ha elaborado un mapa con hábitats potencialmente propicios para la reintroducción del felino

Castilla y León cuenta con áreas susceptibles para la reintroducción dellince ibérico, una especie que habitó la Comunidad pero de la que no se tiene certeza de su presencia desde hace años.

Un estudio científico ha elaborado un mapa con hábitats potencialmente propicios para la reintroducción del felino, según ha explicado uno de sus autores, Alejandro Rodríguez.

Este mapa incluye áreas principalmente de la periferia montañosa del oeste y del sur de Castilla y León, en especial de ZamoraSalamanca,ÁvilaSegovia o Soria, aunque también alguna puntualmente al norte de la Comunidad.

Estas zonas se corresponden mayoritariamente con el oeste de Zamora y de Salamanca, en estas provincias no sólo en zonas montañosas, y con el sur de Ávila, Segovia o Soria, en su caso predominantemente de montaña.

Rodríguez ha apuntado que se trata de una proyección hasta 2090 de las zonas más favorables a una presencia suficiente de conejo, una de las principales presas de las que se alimenta el lince, especie en peligro crítico de extinción.

Esta proyección tiene en cuenta una serie de factores, entre ellos una estimación del cambio climático, ha comentado este investigador de la Estación Biológica de Doñana, del Centro Superior de Investigaciones Científicas.

El calentamiento global del planeta será más evidente en el sur, por lo que el hábitat actual del lince en Andalucía se puede volver “más inhóspito” para especies como el conejo y, por consiguiente, para el lince, el felino más amenazado el mundo.

Rodríguez ha advertido de que el mapa es orientativo, al reflejar las potenciales zonas para la reintroducción siempre que a lo largo del tiempo se den unas determinadas circunstancias, para que el hábitat sea favorable a este mamífero carnívoro endémico de la Península Ibérica.

El estudio, publicado en la revista Nature Climate Change, advierte de que esta especie podría extinguirse en los próximos cincuenta años por factores como el cambio climático.

Sin embargo, si se llevara a cabo la reintroducción en esas áreas, unas cuarenta en toda España, la población de este felino podrían alcanzar los novecientos ejemplares.

Actualmente, la población del lince ibérico cuenta con unos trescientos ejemplares, que se localizan principalmente en Andalucía, en zonas comoSierra Morena o Doñana, aunque unos pocos también podrían quedar en áreas como los Montes de Toledo.

Aunque en zonas del sur de Salamanca en los últimos años pastores, excursionistas e incluso reconocidos científicos han asegurado haber visto linces, proyectos como el de “foto trampeo” de la Junta de Castilla y León no consiguieron entonces fotografiar ningún ejemplar.

La propia Junta aseguraba a finales de la pasada década que no estaba constatada la presencia de esta especie en la Comunidad, ni siquiera en esas zonas de Salamanca limítrofes con Cáceres y con Portugal, ni están previstos proyectos de reintroducción.

Lynx pardinus 9018 AS

Vía: Antonio Sabater
28 julio 2013

La población podría pasar de 300 a 900 ejemplares con modelos de cambio climático

El lince ibérico podría pasar de los alrededor de 300 ejemplares actuales hasta 900 si se integran los modelos de cambio climático en su conservación, según un estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido el estudio, explica que «los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad».
Según el análisis, publicado en la revista Nature Climate Change, seguir con las actuales prácticas de introducción de estos felinos únicamente en las dos zonas del suroeste de España solo mantendría el número actual de animales. Esto es debido a que los modelos climáticos estiman que estas regiones dejarán de reunir las condiciones adecuadas para esta especie en 50 años. Para intentar anticiparse, la investigación propone 40 áreas climaticamente susceptibles de albergar el lince ibérico a mediados del siglo XXI.
El equipo de investigación ha tardado cinco años en integrar las variables que más afectan a este animal. A parte de las condiciones climáticas, influye la abundancia de la base de su alimentación, el conejo de monte. También es crítico, según el estudioso de la Universidad de Adelaida (Australia) y primer firmante del artículo, Damien Fordham,

evitar «la desconexión entre las zonas para mejorar la viabilidad de las poblaciones reintroducidas».
Según el investigador de la estación biológica de Doñana del CSIC y participante en la investigación, Alejandro Rodríguez, se ha generado «el primer modelo predictivo que combina las interacciones entre especies con los efectos del cambio climático».

Antonio Sabater

 

 

 

Vía: Antonio Sabater

27 julio 2013
English: Statue of Félix Rodríguez de la Fuent...

English: Statue of Félix Rodríguez de la Fuente in Santander (Spain) Español: Estatua de Félix Rodríguez de la Fuente en Santander (España) (Photo credit: Wikipedia)

En plateados marcos inmensos situados en las aceras, presentan al nuevo inquilino del Zoo botánico de nuestra provincia: el lince ibérico. Una mirada de agudeza, un paisaje que acompaña su perfil no doméstico, unos detalles naturales en su pelaje y semblante. Al igual que se organizó la despedida de nuestra entrañable elefanta, -que viajó para tener familia-, ahora procuramos que los escolares vivan la experiencia de la acogida de un lince ibérico en un lugar que no le es propio.

Resulta entrañable la mezcla de curiosidad y regocijo de estos pequeños; a pilares se han recopilado cartas y dibujos de bienvenida. Sus escritos, como sus rostros al entregarlas, trasportaban la ilusión por darle un espacio en el que se encuentre lo más próximo a su entorno habitual, conocedores de que viaja sin familia, -y sin saber si es su primera vez-.

Una imagen y un recuerdo de inmediato: ¿Cuántos de nosotros habremos rememorado al gran amigo de la naturaleza? Félix Rodríguez de la Fuente. Un estudioso y experto ineludible al que dirigiríamos mil y una preguntas sobre la duda latente en estos niños: «¿Estará bien allí?» Seguramente a estos pequeños se les apiñarán en su mente imágenes tipo Madagascar, o desde la doble lectura de La vida de Pi.

Buscan en el DRAE esa ‘voz’, y han de complementarlo con entrevistas a sus mayores. Leen: «Mamífero carnicero muy parecido al gato cerval, pero mayor, con pelaje que tira a bermejo, y orejas puntiagudas terminadas en un pincel de pelos negros. Vive principalmente en el centro y norte de Europa, y ataca a los ciervos y otros animales de gran tamaño». De inmediato, los niños piden que lo pongan lejos los ‘bambis’; corazón reñido de afectos cruzados.

Las entrevistas con sus mayores, de quienes heredan tantos saberes, han suscitado los otros usos del término. «Vista de lince (.) Persona aguda, sagaz». Paso a paso nuestros menores se adentran en los quereres humanos y nuestras proyecciones sobre nuestro mundo. Una experiencia inicial maravillosa visitarlo en el Zoo botánico; van a redactar una cartita imaginaria: la que el lince escribirá a sus papás contándoles donde está y lo bien que le va. Desde los cinéfilos, ¿cuál imagen? la del aquel pingüino de gran talento musical o la del valiente pececillo Nemo.

24 julio 2013

Los modelos de predicción del cambio climático prevén un aumento de temperatura que podría convertir en hostiles las zonas donde actualmente se concentran los esfuerzos por reintroducir al lince ibérico (Lynx pardinus), según se desprende de una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El trabajo, publicado en la revista Nature Climate Change, describe cómo la selección de nuevos hábitats hacia la mitad de este siglo para la conservación de esta especie podría dar lugar a un aumento de su población de hasta casi 900 ejemplares para comienzos del siglo que viene.

Actualmente se estima que sólo entre 250 y 300 individuos de lince ibérico sobreviven en libertad, distribuidos en dos poblaciones diferentes. Ambas se localizan en el suroeste de la Península Ibérica donde, además, se concentran los esfuerzos por reintroducir a la especie.

Según el artículo, debido a los efectos del cambio climático, “un manejo intensivo sin reintroducciones podría provocar la extinción de esta especie dentro de unos 50 años”. Si estas medidas se combinan con la estrategia de reintroducción actual solo se lograría el mantenimiento del número de ejemplares durante el presente siglo.

Por el contrario, la implementación de programas de reintroducción que incluyan los efectos del cambio climático podría suponer un aumento de la población de linces de hasta casi 900 individuos repartidos entre 25 y 31 subpoblaciones distintas.

El investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido la investigación, explica: “Los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad”. La investigación ha detectado más de 40 áreas climáticamente susceptibles de albergar al lince ibérico hacia la mitad del siglo XXI.

Además del clima, la abundancia del conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) es otra de las variables que más influye en la supervivencia del lince, ya que esta es casi su única presa. El investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC Alejandro Rodríguez, que también ha participado en la investigación, señala que “este es el primer modelo predictivo que combina las interacciones entre especies con los efectos del cambio climático”.

El equipo de investigación ha tardado cinco años en integrar las variables que más afectan al lince ibérico. La última tenida en cuenta está relacionada con las alteraciones en los usos del suelo.

La falta de conectividad entre los hábitats ocupados por la especie también supone una amenaza para su supervivencia. Por ello, a pesar de haber detectado más de 40 futuras áreas adecuadas para la especie, el investigador de la Universidad de Adelaida (Australia) Damien Fordham, primer firmante del artículo, asegura que “si no se llevan a cabo las medidas de gestión pertinentes, la desconexión entre estas zonas reducirá la viabilidad de las poblaciones reintroducidas”.

Según el artículo, el aumento reciente en el número de individuos de lince ibérico indica que las medidas actuales de conservación funcionan, al menos, a corto plazo. Sin embargo, el reducido número de sus poblaciones implica una alta vulnerabilidad frente a los cambios en la calidad del hábitat y en la abundancia de sus presas. Por ello, para Bastos Araújo resulta “necesario tener en cuenta los impactos previstos del cambio climático a la hora de planificar los programas de conservación de especies”.

Vía: tendencias21
23 julio 2013

Un estudio, liderado por el científico español Miguel Araújo y publicado en la revista Nature Climate Change advierte de que el Lince Ibérico se extinguirá en los próximos 50 años si las políticas de conservación no tienen en cuenta los efectos del cambio climático. Extender su población a nuevos hábitats podría salvar la especie.

España, año 2063. Varios grupos de niños del futuro pasean por lo que fue el Parque de Doñana y una profesora del futuro les explica ante un holograma: «Mirad niños, éso que parece un gato salvaje, pardo, con manchas y bigotes y esas orejas tan particulares, era el Lynx Pardinus, el felino más amenazado del mundo y símbolo de la fauna Ibérica hasta su desaparición». «¿Pero no queda ninguno?¿pero ninguno ninguno?»- pregunta ansioso uno de los estudiantes. «Ni uno», le responde con pena la profesora.

Para quienes conocen la larga trayectoria de programas, proyectos de cría en cautividad, repoblaciones y fondos que se han dedicado en este país para la protección y el cuidado de nuestra especie más emblemática, el Lince Ibérico, esta escena es tan temida como probable.

Actualmente, según el censo de 2011, en Andalucía sobreviven en libertad unos 312ejemplares de Lince Ibérico. Para la supervivencia y conservación de estos felinos se han invertido hasta la fecha unos 100 millones de euros, un dinero que, según un grupo internacional de científicos, liderado por el investigador del CSIC Miguel Araújo, no servirá para nada si no se replantean los actuales planes de gestión de la especie.

«Nuestros modelos muestran que el cambio climático provocará un rápido y brusco declive del lince ibérico y probablemente extinguirá la especie en 50 años, pese a los actuales esfuerzos para su conservación. Las únicas dos poblaciones que quedan no serán capaces de expandirse ni de adaptarse a tiempo a los cambios», ha explicado Araújo.

Su localización actual, limitada al suroeste de la Península, Doñana y Sierra Morena, conlleva una alta vulnerabilidad frente a los cambios en la calidad del hábitat y en la abundancia de sus presas y, como explica el estudio publicado en la revista Nature Climate Change, los individuos que quedan están amenazados por la caza furtiva, los atropellos, la pérdida de su hábitat y la falta de su alimento fundamental: el conejo. Además, el aumento de temperatura asociado al cambio climático podría convertir en hostiles las zonas donde actualmente se concentran los esfuerzos por reintroducir al lince ibérico, según los investigadores.

Los planes de conservación habituales consisten en mejorar su hábitat, llenar el campo de conejos y minimizar el resto de amenazas. Para el equipo científico, que incluye investigadores de las universidades de Stony Brook (EEUU) y Adelaida (Australia), el aumento reciente en el número de individuos de lince ibérico demuestra que, al menos a corto plazo, las medidas actuales de conservación funcionan. Sin embargo, por el reducido número y la fragilidad de sus poblaciones, estas medidas no son suficientes y es necesario «un programa de reintroducción cuidadosamente planeado, que tenga en cuenta los efectos del cambio climático, la abundancia de presas y la conectividad entre hábitats a largo plazo para evitar la extinción del lince este siglo».

En busca de nuevos hábitats

Para estos científicos, los planes de reintroducción de la especie deben incluir factores de cambio climático, la única manera de aumentar su población.

«Los planes de reintroducción deberían plantearse en otras zonas históricamente asociadas a esta especie que en el futuro presenten las condiciones adecuadas», ha explicado el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y director de esta investigación, Miguel Bastos Araújo.

La investigación ha detectado más de 40 áreas en la mitad norte de la península Ibérica, climáticamente susceptibles de albergar al lince ibérico hacia la mitad del siglo XXI. Estas áreas, explican, podrían ofrecer tanto conejos como un hábitat continuo, incluso con el cambio climático. Así, calculan, la población de linces ibéricos podría llegar a 900 ejemplares en el año 2090.

Además del clima, la abundancia del conejo de monte (su única presa), las alteraciones en el uso del suelo o la falta de conectividad entre los hábitats ocupados por este animal son otras de las variables que han tenido en cuenta el equipo de investigación durante los cinco años de estudio.

En cuanto a la conectividad entre los hábitats, Damien Fordham, de la Universidad de Adelaida y primer firmante del artículo, ha subrayado: «Si no se llevan a cabo las medidas de gestión pertinentes, la desconexión entre estas zonas reducirá la viabilidad de las poblaciones reintroducidas».

Para Miguel Ángel Simón, biólogo y director del Proyecto europeo LIFE-Lince en Andalucía, el estudio confirma la nueva línea de trabajo del Proyecto Life Iberlince en el sentido de iniciar reintroducciones en nuevas zonas de la Península Ibérica y Portugal.

«La verdadera limitación es encontrar áreas con densidades aptas de conejo y el conejo suele vivir en zonas áridas y secas… Ya estamos desarrollando trabajos para evaluar las densidades de conejo en toda Iberia», explica Simón.

Según el responsable de LIFE-Lince  el programa de conservación del lince ha ido evolucionando por sus pasos lógicos. En una primera fase (2002/2006) iniciaron los trabajos para evitar su extinción con la cría en cautividad y el mantenimiento de hábitats. En una segunda fase (2006/2011) se trató de recuperar territorios perdidos en Andalucía yconsiguieron la reintroducción del lince en Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén)y, ahora, en una tercera fase del programa (2011) se está intentando recuperar poblaciones más al norte dentro de la Península Ibérica, en Extremadura, Castilla La Mancha y en Portugal.

El objetivo del proyecto LIFE, premiado por la Unión Europea como uno de los mejores proyectos medioambientales, es incrementar la población de este felino en un 66 % en los próximos cinco años disminuyendo el grado de amenaza de la especie. El Proyecto LIFE Iberlince tiene un carácter transnacional donde participan administraciones, empresas, asociaciones y organizaciones no gubernamentales con el objetivo común de aumentar las poblaciones de este felino y de recuperar para la especie territorios de la Península Ibérica, en los que antes tuvo presencia Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal.

Los programas de conservación han sido fundamentales para la recuperación de la especie, que ha triplicado su número de ejemplares desde 2001, cuyo censo contaba poco más de 100 linces entre los dos principales núcleos de población.

Antonio Sabater

Antonio Sabater

Vía: Antonio Sabater
23 julio 2013

La población actual de lince ibérico en libertad se estima entre 250 y 300 individuos y está distribuida en dos grupos diferentes de la zona suroeste de la península ibérica, donde se concentran los esfuerzos para conservar la especie.

Ahora, un estudio internacional publicado en la revista Nature Climate Change y liderado por investigadores del CSIC muestra que la población de este felino estaría en peligro de desaparecer en 50 años si no se tienen en cuenta las predicciones del cambio climático.

El modelo prevé un aumento de las temperaturas que podría, según el estudio, convertir en hostiles las dos zonas donde actualmente se concentra el lince.

Los autores del trabajo indican que si se seleccionan nuevos hábitats en las próximas décadas puede aumentar la población hasta casi 900 ejemplares a comienzos del siglo que viene, repartidos en diversas subpoblaciones.

El investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido el trabajo, explica que “los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad”.

El estudio ha identificado más de 40 áreas con una previsión climática que las convertiría en zonas adecuadas para albergar al lince ibérico a partir de 2050.

La desconexión entre hábitats también supone una amenaza para la supervivencia. “Si no se llevan a cabo las medidas de gestión pertinentes, la desconexión entre estas zonas reducirá la viabilidad de las poblaciones reintroducidas”, asegura el investigador Damien Fordham de la Universidad de Adelaida (Australia).

En el trabajo también se han analizado otras variables, como las alteraciones en los usos del suelo o la presencia de conejo de monte (Oryctolagus cuniculus), que constituye casi la única presa del lince.

“Este es el primer modelo predictivo que combina las interacciones entre especies con los efectos del cambio climático” indica Alejandro Rodríguez de la Estación Biológica de Doñana, otro del los científicos participantes en el estudio.

Aunque el artículo destaca que las medidas actuales están funcionando, es “necesario tener en cuenta los impactos previstos del cambio climático a la hora de planificar los programas de conservación de especies” concluye Araújo. (Fuente: SINC)

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El estudio también analiza otras variables como la presencia de conejo de monte.

Debido al cambio climático, los científicos sostienen que el lince ibérico podría extinguirse en unos 50 años. Los poco individuos que quedan están amenazados por la caza furtiva, la pérdida de su hábitat y la falta de su alimento fundamental: el conejo.

Miguel Araújo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), señala que la especie se extinguirá en los próximos 50 años porque las políticas de conservación que se aplican actualmente no  consideran  los efectos del cambio climático, según publica la revista Nature Climante Change.

“Nuestros modelos muestran que el cambio climático provocará un rápido y brusco declive del lince ibérico y probablemente extinguirá la especie en 50 años, pese a los actuales esfuerzos para su conservación. Las únicas dos poblaciones que quedan no serán capaces de expandirse ni de adaptarse a tiempo a los cambios”, dijo en un comunicado el científico.

Aunque infirió en que si los planes de gestión tienen en cuenta los efectos del cambio climático, podrían mejorar las expectativas para esta especie de felino.

El estudio científico propone en sus informe implementar un  programa de reintroducción que tenga en cuenta los efectos del cambio climático, la abundancia de presas (el conejo) y la conectividad del hábitat para evitar la extinción del lince ibérico, al menos en este siglo.

En el último censo realizado, que fue en el 2011, los científicos hallaron un total de 312 ejemplares en dos localidades de España, Doñana y Sierra Morena. Estos son los únicos lugares donde aún se conserva este especie de felino, que es la más amenazada del mundo.

En el 2012 se localizaron más ejemplares de esta especie, un total de 466, disecados en los museos o utilizados como alfombras.

Miguel Araújo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), señala que la especie se extinguirá en los próximos 50 años porque las políticas de conservación que se aplican actualmente no  consideran  los efectos del cambio climático, según publica la revista Nature Climante Change.

“Nuestros modelos muestran que el cambio climático provocará un rápido y brusco declive del lince ibérico y probablemente extinguirá la especie en 50 años, pese a los actuales esfuerzos para su conservación. Las únicas dos poblaciones que quedan no serán capaces de expandirse ni de adaptarse a tiempo a los cambios”, dijo en un comunicado el científico.

Aunque infirió en que si los planes de gestión tienen en cuenta los efectos del cambio climático, podrían mejorar las expectativas para esta especie de felino.

El estudio científico propone en sus informe implementar un  programa de reintroducción que tenga en cuenta los efectos del cambio climático, la abundancia de presas (el conejo) y la conectividad del hábitat para evitar la extinción del lince ibérico, al menos en este siglo.

En el último censo realizado, que fue en el 2011, los científicos hallaron un total de 312 ejemplares en dos localidades de España, Doñana y Sierra Morena. Estos son los únicos lugares donde aún se conserva este especie de felino, que es la más amenazada del mundo.

En el 2012 se localizaron más ejemplares de esta especie, un total de 466, disecados en los museos o utilizados como alfombras.

Vía: linceemportugal.blogspot.com.es
21 julio 2013
  • El aumento de las temperaturas a escala global podría terminar con el lince si esta especie no se protege adecuadamente

El lince ibérico, que ahora sólo sobrevive en libertad en el suroeste peninsular, podría alcanzar los 900 ejemplares para comienzos del siglo que viene si se integran los modelos de cambio climático en su conservación.

Esta es la principal conclusión de un estudio que publica la revista Nature Climate Change, en el cual participan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), además de científicos de la Universidad de Adelaida (Australia).

En España se estima que sobreviven en libertad entre 250 y 300 linces ibéricos , distribuidos en dos poblaciones diferentes, las cuales se localizan en el suroeste de la Península Ibérica.

Elaborar planes para la reintroducción de esta especie, y que incluyan los factores del cambio climático, podría incrementar su población hasta 900 repartidos entre 25 y 31 poblaciones distintas.

Los modelos de predicción del cambio climático prevén un aumento de temperatura que podría convertir en hostiles las zonas donde actualmente se concentran los esfuerzos por reintroducir al lince ibérico (Lynx pardinus), según los investigadores.

Debido a los efectos del cambio climático, “un manejo intensivo sin reintroducciones podría provocar la extinción del lince ibérico en unos 50 años”, ha señalado el CSIC.

“Los planes de reintroducción deberían plantearse en otras zonas históricamente asociadas a este especie que en el futuro presenten las condiciones adecuadas”, ha explicado el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y director de esta investigación, Miguel Bastos Araújo.

La investigación ha detectado más de 40 áreas climáticamente susceptibles de albergar al lince ibérico hacia la mitad del siglo XXI.

Además del clima, la abundancia del conejo de monte -su única presa-, las alteraciones en el uso del suelo o la falta de conectividad entre los hábitats ocupados por el lince ibérico, son otras de las variables que han tenido en cuenta el equipo de investigación durante los cinco años de estudio.

En cuanto a la conectividad entre los hábitats, Damien Fordham, de la Universidad de Adelaida y primer firmante del artículo, ha subrayado: “si no se llevan a cabo las medidas de gestión pertinentes, la desconexión entre estas zonas reducirá la viabilidad de las poblaciones reintroducidas”. Según el artículo, el aumento reciente en el número de individuos de lince ibérico indica que las medidas actuales de conservación funcionan, al menos, a corto plazo.

Sin embargo, el reducido número de sus poblaciones implica una alta vulnerabilidad frente a los cambios en la calidad del hábitat y en la abundancia de sus presas.

“Resulta necesario tener en cuenta los impactos previstos del cambio climático a la hora de planificar los programas de conservación de especies”, ha sentenciado Bastos Araújo.

El lince ibérico podría extinguirse en 50 años

Vía: Intereconomía
21 julio 2013

Un estudio revela que si no se considera el efecto del cambio climático en los planes de conservación el lince ibérico desaparecerá

A pesar los 100 millones de euros invertidos en su protección, es muy probable que el carismático lince ibérico, del que sólo quedan 250 especies en libertad, se extinga durante los próximos 50 años. La razón: el cambio climático.

Los actuales planes de conservación no tienen en cuenta los efectos del cambio climático y un estudio del Centro de Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague concluye que, si lo hicieran, la población podría aumentar en vez de extinguirse. Así, el estudio pone en relieve la importancia de la integración de los modelos climáticos a los planes de manejo de la biodiversidad.

“Nuestros modelos muestran que el cambio climático anticipado conducirá a un rápido y dramático declive del lince ibérico. Afortunadamente, no es demasiado tarde para mejorar las perspectivas para el lince en peligro de extinción, si los planes de gestión comienzan a tomar en cuenta el cambio climático”, explicaMiguel Araújo, del Centro de Macroecología, Evolución y Clima en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, de la Universidad de Copenhague.

Las amenazas del lince ibérico son la caza furtiva, morir atropellado en alguna carretera, la pérdida de hábitats y la falta de presas, tras una serie de brotes de enfermedades en las poblaciones de conejo. Por esto la mayor inversión se hace en reubicar a los conejos, prevenir enfermedades, reducir las amenazas y mejorar el hábitat natural del lince, pero esto no parece suficiente: el cambio climático sí influenciará la disponibilidad de presas y los espacios naturales del lince en el futuro.

La liberación de linces proveniente de programas de crianza sí puede contribuir a la supervivencia de la especie, pero el estudio acota que este trabajo se debe realizar en zonas específicas tomando en consideración las consecuencias del cambio climático con el fin de lograr el mejor resultado posible.

Mientras que las autoridades españolas están considerando la liberación de los linces de manera uniforme en todas las regiones autónomas del país, los modelos científicos predicen que las zonas más adecuadas para esto están en la zona norte de la Península Ibérica. Estas áreas podrían ofrecer tanto la abundancia de presas y una conectividad del hábitat a pesar del cambio climático. De acuerdo con los modelos, se puede aumentar la población hasta cerca de 900 individuos para el 2090, en comparación a la estrategia geopolítico actual, donde en el mejor escenario se conseguirá mantener la población de alrededor de los 250 individuos actuales.

El estudio, publicado recientemente en Nature Climate Change, es el primero de su tipo en demostrar claramente la importancia del cambio climático en este tipo de casos, ya que afecta la disponibilidad de presas y las interacciones de las especies con el desarrollo de planes de manejo.

Cuatro ejemplares de lince ibérico se trasladan al nuevo Centro de Cría de Zarza de Granadilla (Cáceres)

21 julio 2013

El lince ibérico podría pasar de los alrededor de 300 ejemplares actuales hasta 900 si se integran los modelos de cambio climático en su conservación, según un estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido la investigación, explica que “los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad”.

Según el estudio, que se publica este domingo en la revista Nature Climate Change, continuar con las actuales prácticas de introducción de linces únicamente en las dos zonas del suroeste de España, sólo mantendría el número actual de individuos. Esto es debido a que los modelos climáticos estiman que estas regiones dejarán de reunir las condiciones adecuadas para esta especie en 50 años.

Para intentar anticiparse a esta situación, la investigación propone 40 áreas climaticamente susceptibles de albergar el felino ibérico a mediados del siglo XXI.

El equipo de investigación ha tardado cinco años en integrar las variables que más afectan al lince ibérico. A parte de las condiciones climáticas, influye la abundancia de la base de su alimentación, el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus). También es crítico, según el investigador de la Universidad de Adelaida (Australia) y primer firmante del artículo, Damien Fordham, evitar “la desconexión entre las zonas para mejorar la viabilidad de las poblaciones reintroducidas”.

Según el investigador de la estación biológica de Doñana del CSIC y participante en la investigación, Alejandro Rodríguez, se ha generado “el primer modelo predictivo que combina las interacciones entre especies con los efectos del cambio climático”.

 

21 julio 2013
  • Un estudio afirma que, si no se tiene en cuenta el cambio climático, los esfuerzos para conservar la especie serán inútiles

  • En cambio, si se modifica el enfoque, se puede llegar a los 900 ejemplares

O 900 ejemplares o ninguno. Ese es el futuro a medio plazo (para 2050) para el felino más amenazado del planeta: el lince ibérico. Se calcula que quedan actualmente unos 250 animales en libertad, agrupados en dos núcleos: Doñana y Sierra Morena. Y la diferencia está en que se tengan en cuenta los efectos del cambio climático en su hábitat o no, según publica Nature Climate Change. Y, si se hace, a lo mejor, apuntan los autores, habría que pensar en introducir el animal en las regiones del norte de la Península, en lugar de empeñarse en que se extienda en lo que ha sido su hábitat tradicional. “Los planes de reintroducción deberían replantearse más allá de las zonas asociadas históricamente a esta especie hacia otras regiones que, en el futuro, presenten las condiciones adecuadas para su viabilidad”, dice el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC Miguel Bastos Araújo, que ha dirigido la investigación.

El trabajo ha encontrado más de 40 áreas climáticamente susceptibles de acoger al animal. Pero con eso no basta, indica el primer firmante del artículo, Damien Fordham, de la Universidad de Adelaida (Australia). Habría que asegurar la conexión entre ellas, para evitar endemismos y el riego de la consanguinidad.

Además del clima, el uso del suelo y la población de conejos, principal alimento de los linces, han sido tenidos en cuenta. “Afortunadamente, todavía no es demasiado tarde”, dice Bastos Araújo.

Cachorro de lince ibérico con un conejo, su principal alimento. Vía: El País

Esta especie incrementó sus ejemplares, por lo que ha ido dejando atrás su estatus de ”en peligro de extinción”

15 julio 2013

En España, el lince ibérico poco a poco deja atrás su estatus de especie en peligro crítico de extinción, gracias a un programa de recuperación impulsado por el gobierno de Andalucía y la unión europea.Esta especie ha incrementado su población de 94 ejemplares contabilizados hace diez años, a 312 que viven en la actualidad.Los responsables del proyecto destacan que esto ha sido posible luego de la alianza establecida por ganaderos, cazadores y la industria eco turística, que fomentan la conservación de este felino.

Vía: oncetv-ipn.net
  • La población de esta especie se triplica en una década. La UE premia al proyecto andaluz, que ahora llega a otras comunidades y a Portugal

13 julio 2013

El lince ibérico (Lynx pardinus) sale del largo túnel en el que se encontraba hasta hace apenas una década y que hizo temer incluso por su extinción. La población de esta especie amenazada se ha triplicado desde que en 2002 se puso en marcha el primer programa de conservación del lince en Andalucía. Un programa que ha sido nuevamente reconocido por la Unión Europea y que ahora, en su tercera edición, se va a extender a las comunidades de Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia, además de a Portugal.

Pero hasta la liberación de Jazz y Janinha, los dos últimos cachorros de lince soltados el mes pasado en el entorno de Guarrizas, en Vilches (Jaén), el camino no ha sido fácil. “El diagnóstico que nos encontramos al principio era dramático; no solo había muy pocos linces en Sierra Morena y en Doñana, sino que tampoco había conejos, con lo cual la posibilidad de extinción era algo real”, sostiene Miguel Ángel Simón,director del Programa de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía. Está claro, por tanto, que el objetivo del primer proyecto Life del Lince no era otro que evitar la extinción de este felino.

Incluso la creación, dos años después, del programa de cría en cautividad del lince (con cuatro centros que funcionan en red) fue el reconocimiento tácito de las dudas que había para la supervivencia de esta especie. “Con ese programa queríamos tener un paracaídas por si se extinguía el lince”, admite Simón, que antes de coordinar el proyecto andaluz fue pionero en la conservación del lince en la Sierra de Andújar. “Me dieron cinco millones de las antiguas pesetas y con eso pude hacer varios cercados para la repoblación y comprar una cámara para el trampeo fotográfico”, recuerda este biólogo jiennense.

 

El proyecto cuenta con un presupuesto de 26 millones de euros, cofinanciado por la Unión Europea (40%) y la Junta de Andalucía (60%)

El primer censo realizado dentro del programa de conservación constató la existencia de 53 ejemplares en Sierra Morena (entre los parques naturales de Cardeña y Andújar) y otros 41 en Doñana y en su periferia. Hoy, más de una década después, la población de linces en Andalucía es de 312 ejemplares. No sólo se ha duplicado en los dos núcleos tradicionales, sino que el censo ha crecido gracias a la reintroducción llevada a cabo en nuevos territorios linceros, como Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén). Son zonas seleccionadas por la calidad de su hábitat, pero sobre todo por las altas densidades de conejos, principal sustento alimenticio del lince.

“El incremento de las poblaciones ha sido posible gracias a los convenios de colaboración con propietarios de fincas y sociedades de cazadores”, destacó el consejero de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Luis Planas, cuando recogió en Bruselas el premio al segundo proyecto Life del Lince en Andalucía 2006-2011, considerado como la mejor iniciativa de conservación que se ha ejecutado en Europa con cargo a los presupuestos comunitarios. De los nueve millones de euros del primer proyecto se pasó a los 26 millones del segundo, cofinanciado al 40% con fondos europeos y el 60% restante por la Junta de Andalucía y otros socios colaboradores. Un trabajo en el que se han implicado asociaciones de cazadores (FAC, Ateca, Aproca) y organizaciones no gubernamentales (EEA-Andalucía, Fundación CBD, Secem y WWF / Adena) además de los 150 convenios suscritos con propietarios de fincas.

En el segundo proyecto Life se incidió en reforzar las poblaciones en el entorno de Doñana. La baja variabilidad genética del lince en esta zona se intentó compensar con la liberación de linces procedentes de Sierra Morena. Ya se han realizado cuatro sueltas, pero ninguno dejó tanta huella como Caribú, un macho que causó furor entre las hembras del entorno de Aracena. Tanto es así que el 61% de los cachorros nacidos el año pasado en Doñana son descendientes de ejemplares procedentes de Sierra Morena.

Caribú llegó también hasta Portugal, y quizá eso sirvió de germen para que el país vecino pidiera su inclusión en el nuevo Life que ahora empieza su andadura bajo el nombre de Iberlince, dotado con 34 millones de euros. Este año se va a empezar a definir las áreas de reintroducción del lince ibérico en Portugal, Extremadura y Castilla-La Mancha, para recuperar las poblaciones de esta especie en la Península Ibérica. “En mayo de 2014 estaremos en condiciones de hacer las primeras reintroducciones en estos territorios”, apunta Miguel Ángel Simón.

Los expertos creen viable la expansión del lince a estos territorios, aunque antes habrá que sortear no pocos obstáculos. El primero, y más preocupante, es el de las menguadas poblaciones de conejos, la principal presa del lince. La aparición, primero, de la mixomatosis y, más tarde, de dos importantes brotes de la enfermedad hemorrágica vírica ha encendido las alarmas entre los conservacionistas. El límite para garantizar la supervivencia es de un conejo y medio por hectárea, una cifra que en Andújar y en Doñana se salva por los pelos.

Otras amenazas a las que se enfrenta este felino son los atropellos en carreteras y el furtivismo, que destacan entre las 107 muertes de linces registradas entre 2002 y 2012. Con todo, el balance del programa es alentador. “Ahora la situación es esperanzadora, pero sin caer en el triunfalismo”, resume Simón.

 

El respaldo social, principal reto para la recuperación

El lince ibérico empieza a ser también un atractivo para los amantes del turismo de naturaleza. Ya se han constatado una decena de empresas —algunas de ellas extranjeras— que se dedican a organizar visitas guiadas a territorios linceros de Sierra Morena y Doñana. Sin embargo, todavía parece que los programas de recuperación no han calado del todo entre la población. “Los ciudadanos de la sierra de Andújar todavía no ven al lince como algo suyo”, indica Alberto Puig, biólogo y jefe del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Andújar.

Puig cree que la balanza entre la conservación y el desarrollo en el tema del lince está claramente desnivelada hacia la primera. “No hay una apuesta decidida institucional para que la rentabilidad social de este programa llegue a los ciudadanos”, sostiene Puig. A su juicio, el parque de la Sierra de Andújar podría ser equiparable al de Serengueti, en Tanzania, por su alta biodiversidad. Pero lamenta que aquí se pongan restricciones a actividades como la caza fotográfica o al senderismo.

La Junta, en cambio, sí cree que el programa de recuperación del lince ibérico trasciende a la población. Como ejemplo, destaca los 31 empleos y los 30.000 jornales generados en las zonas linceras de Huelva, Córdoba y Jaén, o los trabajos forestales para la mejora de hábitats de los que se han beneficiado 486 pymes andaluzas.

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Un lince ibérico en Villafranca de Córdoba./ Rafael Alcaide (EFE)