05.01.2013

Los aviones no tripulados son capaces de detectar a los cazadores en la oscuridad de la noche mediante cámaras térmicas.

En unas maniobras llevadas a cabo con máxima discreción, investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) han puesto a punto aviones no tripulados, drones, para perseguir a los furtivos. Estos cazadores al margen de la ley siguen siendo una amenaza para el Parque Nacional, reducto de especies únicas como el lince ibérico y el águila imperial, además de lugar de cría para miles de aves europeas y africanas. En septiembre, la Guardia Civil detuvo a dos personas que entraron de noche al espacio natural con una escopeta del calibre 12. En junio fueron arrestados otros tres cazadores en circunstancias calcadas.

“Nuestros aviones llevan cámara térmica y pueden detectar a los furtivos de noche”, explica el director de la Estación Biológica de Doñana, Juan José Negro. Dispone de dos pequeños aviones no tripulados, uno de metro y medio de envergadura y otro de tres metros, y de dos minihelicópteros, todos ellos con silenciosos motores eléctricos que permiten sobrevolar a los cazadores sin llamar su atención. “Los furtivos no llevan una F en la cabeza, pero los drones detectan a gente donde no debería haber gente”, señala Negro.

Por delante de WWF

Hace apenas un mes, la organización ecologista WWF anunció que había obtenido cinco millones de dólares de Google para lanzar un programa de vigilancia de furtivos en Asia y África mediante drones. Es, a grandes rasgos, la misma tecnología que ha empleado el Gobierno de EEUU para cometer 2.500 asesinatos supuestamente selectivos en Pakistán desde 2004, según las cuentas de la New America Foundation. “WWF utilizará la subvención para adaptar las tecnologías más avanzadas a la protección de especies amenazadas, como elefantes, rinocerontes y tigres”, anunció la ONG.

Lanzamiento de un avión no tripulado en Doñana

Lanzamiento de un avión no tripulado en Doñana / EBD/CSIC
 

“Nosotros nos adelantamos a WWF”, admite Negro. Los ensayos de la Estación Biológica de Doñana para vigilar a los furtivos desde el aire son la cara más oculta de un proyecto mucho más amplio,Aeromab, que aplica tecnologías aeroespaciales a la conservación del medio ambiente. “Estos días estamos censando gansos en Doñana con drones. También los utilizamos para censar a los ciervos y los gamos en época de apareamiento”, pone como ejemplo Negro, director del proyecto Aeromab.

Su equipo acaba de utilizar con éxito estos aviones no tripulados para reproducir al milímetro las rutas de vuelo de las aves. No tuvieron que ir muy lejos para conseguirlo. Los investigadores marcaron con un localizador GPS a los cernícalos primilla de una colonia establecida en la propia terraza de su edificio, en la Isla de la Cartuja de Sevilla.

Imitando a los cernícalos

Estas pequeñas rapaces salían con hambre por la mañana, en busca de los saltamontes espantados por las cosechadoras en los trigales a 10 kilómetros de Sevilla. Cuando regresaban a sus nidos, el equipo de Negro descargaba las coordenadas geográficas de sus localizadores GPS y programaba a los drones para que reconstruyeran sus rutas de vuelo.

Ruta del drone (blanco) y del cernícalo (negro), sobre fotos tomadas por el avión

Ruta del drone (blanco) y del cernícalo (negro), sobre fotos tomadas por el avión / EBD/CSIC
 

El cernícalo hacía el camino por la mañana y el avión no tripulado lo repetía por la tarde, tomando fotografías en alta resolución para estudiar al detalle el ambiente en el que se mueven las rapaces. “Lo que queremos averiguar es cómo se produce la toma de decisiones en organismos muy básicos, como el cernícalo. ¿Se comunican entre ellos? ¿Se avisan de que hay alimento?”, explica Negro.

El zoólogo austriaco Karl R. von Frisch se llevó el premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1973 por descubrir que las abejas se avisan con una danza unas a otras de dónde están las mejores flores. Negro no cree que sea este el caso de los cernícalos. “Mi hipótesis es que un cernícalo muestra de alguna manera que ha tenido éxito, por ejemplo llegando con un saltamontes en el pico, y los otros le siguen”, propone.

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