Archive for 10/09/2012


evilla, 8 sep (EFEverde).- Las más de 12.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año en Andalucía en los casi doscientos incendios forestales contabilizados sextuplican la superficie quemada el año pasado, cifrada en 2.157 hectáreas, y superan también la media histórica de los diez últimos años, que roza las 10.000 hectáreas.

MIJAS (MÁLAGA), 11/09/2011.- Vecinos de la localidad malagueña de Mijas, observan el incendio forestal declarado sobre las 20.30 horas de esta noche en el paraje de Entrerríos.

El gran incendio que la pasada semana asoló 8.225 hectáreas en seis municipios de la Sierra de Málaga ha disparado las estadísticas de siniestros forestales en Andalucía de este año, que puede ser el peor de década en cuanto a superficie quemada, después de 2004 y 2005.

Estos datos han sido cotejados por la Agencia EFE de los informes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ya que la Junta de Andalucía no facilita públicamente estadísticas sobre incendios forestales.

La sequía y las altas temperaturas han propiciado este año un aumento y extensión de los incendios forestales en Andalucía, al igual que ha ocurrido en el resto de la Península Ibérica.

El ejercicio de 2004 fue el peor de la década en Andalucía en cuanto a incendios forestales, pues sumó 53.072 hectáreas quemadas como consecuencia, en especial, del devastador siniestro que calcinó unas 30.000 hectáreas en varios municipios del norte de las provincias de Huelva y de Sevilla, en el que murieron dos personas, y que sigue siendo uno de los mayores incendios forestales registrados en España. El año siguiente, 2005, fue el segundo peor de la década en cuanto a incendios forestales en Andalucía, con 17.581 hectáreas quemadas e importantes siniestros como el que quemó algo más de 5.000 hectáreas en el parque natural de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas y otro, también de envergadura en la Sierra de Andújar, ambos en las provincias de Jaén.

Las más de doce mil hectáreas quemadas en lo que va de este año en Andalucía por incendios forestales han roto la racha de 2010 y 2011, los dos ejercicios con menos superficie asoladas por el fuego en la última década, con 2.884 y 2.157 hectáreas, respectivamente.

 


Imagen de zonas de Andalucia en falso color tomada por el MODIS el 9 de septiembre de 2012 donde destaca la zona quemada de la provincia de Málaga por el gran incendio de agosto de 2012. En menor medida se observa la zona quemada en la provincia del Almería y aludida en el texto.

Además del gran incendio forestal de la pasada semana en Málaga, este año se han registrado en Andalucía otros siniestros de gran importancia, el primero de ellos, el que quemó unas 4.000 hectáreas en el Espacio Natural de Doñana, cerca de una zona de gran valor ecológico pues alberga poblaciones de lince y de águila imperial ibéricos.

El segundo siniestro relevante ha sido el que arrasó en Bédar (Almería) 374 hectáreas, de las que 231 eran de masa forestal y están catalogadas Lugar de Interés Comunitario (LIC) de Sierra Cabrera, una de las zonas de mayor diversidad de flora de la Península Ibérica.

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Las casos de muertes por ingestión de veneno llegaron el año pasado a 101, una cifra muy inferior a la de hace 5 años.

Los casos positivos de envenenamiento de animales silvestres han disminuido en un 50 por ciento en los últimos cinco años en Andalucía. Si en 2006 se registraron un total de 205 casos de animales afectados, en 2011 se dieron 101, según constató la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, a través de los análisis realizados por el Centro de Análisis y Diagnóstico de la Fauna Silvestre de Andalucía (CAD).

En los primeros seis meses de este año fallecieron 76 animales a causa de la ingestión de veneno. Desde el 2004, la Dirección General de Gestión del Medio Natural, a través del CAD y la Estrategia Andaluza contra el uso de Venenos, ha contribuido al éxito en la lucha contra el uso ilegal de cebos envenenados.

En el marco de este plan de acción andaluz, se recibieron y analizaron durante el primer semestre de 2012 un total de 665 muestras de animales y cebos asociadas a 192 casos de posibles envenenamientos -en un mismo caso pueden analizarse una o varias muestras- de las cuales 170 pruebas registraron un resultado positivo. Entre las víctimas del veneno cabe destacar ejemplares de especies de interés como tres buitres negros, dos milanos negros y dos buitres leonados.

Desde la puesta en marcha de este centro en 2001 ante la necesidad de resolver incidencias que afectan directa e indirectamente a la fauna silvestre, unos 100 ejemplares de especies amenazadas o de interés se han visto afectadas por el uso de cebos envenenados, entre ellos un lince ibérico, cinco águilas imperiales ibéricas y cinco alimoches, una nutria paleartica, dos cernícalos primilla, dos cigüeñas negras, un halcón peregrino, una gaviota picofina, una cerceta pardilla, siete águilas reales, seis águilas perdiceras, nueve aguiluchos cenizos y cuatro laguneros, 17 milanos reales, 31 buitres negros y tres quebrantahuesos. 

Al margen de la labor desarrollada en el CAD asociada a episodios de uso de venenos en el medio natural, el centro es pieza fundamental en numerosas actuaciones de la Consejería relativas a la fauna silvestre. Entre sus funciones básicas se encuentra garantizar la sanidad y control de patologías que afecten a las poblaciones de especies protegidas y cinegéticas, controlar la transmisión de enfermedades zoonóticas y realizar el seguimiento genético a través del estudio, seguimiento y control de aspectos relacionados con variabilidad genética de las especies cinegéticas -para preservar su pureza- protegidas y de interés.

Desde la creación del Centro de Análisis y Diagnóstico, la evolución en el número de exámenes ha seguido una línea ascendente prácticamente constante. Hasta este momento ha alcanzado más de 160.000 pruebas realizadas sobre un total de cerca de 83.500 muestras procedentes de casi 34.000 casos de estudio. La mayoría de estos análisis -que se llevan a cabo en el laboratorio del centro- se corresponden en un 40 por ciento con estudios microbiológicos y un 24 por ciento genéticos. Cabe destacar también los más de 8.500 análisis toxicológicos realizados que permiten determinar la presencia de hasta 280 tóxicos.

Al CAD llegan ejemplares sin vida y también las muestras biológicas de animales enfermos atendidos en los Centros de Recuperación de Especies Amenazadas de Andalucía (CREA), de cetáceos y tortugas de los Centros de Gestión de Especies Marinas (Cegma), de linces, águilas imperiales ibéricas y quebrantahuesos de los respectivos Centros de Cría y de vida libre, así como animales de las Estaciones de Referencia de la cabra montés, del conejo de monte, de la perdiz roja o del corzo.

Con la puesta en marcha del CAD en 2001, se inició un servicio pionero en España que hoy día constituye el centro de referencia de la Red de Seguimiento Sanitario y Genético de la Fauna Silvestre en Andalucía. Además, este centro colabora con los Agentes de Medio Ambiente, con el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y con la Unidad de la Policía Nacional Adscrita a la Junta, mediante la elaboración de informes técnicos que se incluyen en atestados o expedientes relacionados con posibles infracciones que atenten contra el medio ambiente en el conjunto de la comunidad.

La salvación del lince ibérico (Lynx pardinus), el felino más amenazado del mundo, ya no es una misión imposible. Un grupo de investigadores españoles ha decodificado su información genética básica, el genoma. Uno de sus responsables, Toni Gabaldón , director del grupo de Genómica Comparada del Centro de Regulación Genómica y profesor de la Universitad Pompeu Fabra, señala que contribuirá a mejorar las labores de conservación de esta especie en peligro y, con el esfuerzo necesario, a que el lince ibérico se recupere. La investigación genómica será por tanto cada vez más común en la protección de la biodiversidad, según este experto que también insiste en la necesidad de continuar con las labores convencionales, porque la extinción “es hoy por hoy un proceso irreversible, la resurrección de especies desaparecidas sigue en el ámbito de la ciencia ficción”. Gabaldón es autor de más de 60 publicaciones científicas internacionales, incluidas varias en ‘Science’ o ‘Nature’.

¿Secuenciar el genoma de los linces ibéricos les salvará de su extinción? Algunos expertos dicen que, a pesar de los esfuerzos de conservación, están condenados.

Es difícil predecirlo. El genoma es una herramienta más para su conservación, que depende de otros muchos factores, como la protección de su hábitat y extensión de su territorio, el control de epidemias, de atropellos y otras muertes por causas no naturales, el establecimiento de corredores entre poblaciones, etc. Las principales visiones pesimistas se basan en el bajo número de ejemplares y su escasa diversidad genética. Sin embargo, no creo que el lince ibérico esté predestinado a la extinción.

“En la actualidad habría unos 312 individuos de lince ibérico, tres veces más que hace nueve años”

¿Por qué?

En condiciones óptimas, poblaciones pequeñas pueden recuperarse. Por ejemplo, el elefante marino pasó de pocas decenas de individuos a finales del siglo XIX, a cientos de miles en la actualidad. Una visión fatalista ayuda poco al lince. Debemos hacer todo lo posible para proporcionar su recuperación.

¿Para qué sirve secuenciar el genoma del lince ibérico?

Decodificar la secuencia genómica de un organismo es un gran paso hacia el conocimiento de su biología y evolución. Un genoma de referencia para una especie es además una herramienta importante para estudios sobre variación poblacional, sobre todo para especies en peligro. En el proyecto del lince ibérico, además del genoma a alta resolución de referencia, se han seleccionado diez individuos de diferentes poblaciones a una menor resolución. Podremos conocer qué zonas son las más y menos variables y diseñar pruebas genéticas para optimizar los cruzamientos en cautividad y las reintroducciones.

¿En qué estado se encuentra el lince ibérico?

Es la especie de felino más amenazada del mundo. Según datos del Gobierno de Andalucía, en la actualidad habría unos 312 individuos repartidos entre las poblaciones de Andújar-Cardeña, Aznalcázar-La Puebla, Guadalmellato, Guarrizas y Doñana. Es una cifra muy baja, pero hay signos positivos sobre su recuperación; el número de individuos era tres veces menor hace nueve años.

¿Cuánto ha costado secuenciar el genoma del lince ibérico?

La Fundación General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (FGCSIC) destinó en 2010 unos 350.000 euros que en su mayoría han pagado las reacciones de secuenciación. El coste real es bastante mayor, ya que habría que contar las horas de investigación y la infraestructura (secuenciadores, computación) de los centros implicados.

Los científicos se quejan de los importantes recortes que sufre la ciencia en España en la actualidad. ¿Y su grupo?

En estos dos últimos años la financiación de la ciencia ha cambiado en España y también sus prioridades. Mi grupo, como casi todos, ha sufrido recortes. En un contexto de crisis económica, es fácil reducir gastos en cosas que dan frutos a muy largo plazo o cuyos objetivos, como la conservación de una especie, difícilmente se pueden valorar de forma económica. En mi opinión, es un grave error y a largo plazo contraproducente.

“El CSIC invirtió en el proyecto genoma lince ibérico unos 350.000 euros”

Tenemos el genoma del lince ibérico. ¿Y ahora qué?

Hasta ahora la investigación se ha centrado en el cartografiado genético. De su calidad dependerá el éxito de futuras aplicaciones que empezarán en breve. Ya hay grupos que buscan huellas de pasadas epidemias para entender cómo el lince se adaptó a ellas. También servirá para optimizar la estrategia de conservación, como la cría en cautividad, suelta de ejemplares, etc., de modo que se potencie la diversidad genética o la reducción de variantes nocivas que predispongan a ciertas enfermedades. Podemos aprender mucho de la biología y evolución del lince mediante el estudio de su genoma y la comparación con otros disponibles, como el del gato doméstico.

¿A qué otras especies en peligro se les está secuenciando su genoma?

El panda gigante fue el primero en el que su conservación era el principal motivo tras su secuenciación. A partir de ahí hay muchos proyectos en marcha, como el cóndor de California, el tigre o el orangután. Hay también esfuerzos internacionales a gran escala para coordinar la secuenciación de miles de especies de vertebrados (10K Project) o de artrópodos (i5K Project) con especies en peligro entre las priorizadas. El uso de las herramientas genómicas se expandirá en el área de la biología de la conservación.

Algunos científicos señalan la posibilidad de “resucitar” animales extinguidos como el mamut, y la imaginación vuela a Parque Jurásico. ¿Será factible?

La “resurrección” de animales extintos se intentó en 2009 con el bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica), extinguido en 2000. A partir de células almacenadas del último ejemplar se consiguió un individuo gestado en una cabra doméstica, pero murió a los pocos días de nacer. Es lo más cerca que hemos estado de “resucitar” una especie (en este caso una subespecie) animal extinta.

¿Se logrará?

Para especies desaparecidas en fechas recientes podría conseguirse en un futuro, pero no sin dificultades y sin que esto signifique recuperar la especie. Debemos centrarnos en mantener la biodiversidad con los medios actuales y pensar que la extinción es, hoy por hoy, irreversible.

“La resurrección de animales extintos se intentó en 2009 con el bucardo, sin éxito”

¿Y especies extintas hace más tiempo?

Es muchísimo más complejo. El material biológico estará mucho más degradado, si es que hay. El organismo que tuviese que gestar el embrión clonado sería más distante y habría más incompatibilidades. Si no hay células a partir de las cuales clonar, es todavía más difícil: se debería sintetizar un genoma a partir de una secuencia inferida (normalmente incompleta y con errores) y después, implantar ese genoma en una célula de otra especie. Este último hito se consiguió hace poco en Estados Unidos para bacterias de genomas muy pequeños, infinitamente más sencillo que el de un animal. Así que Parque Jurásico sigue en el ámbito de la ciencia ficción.

Algunos expertos hablan de la biopiratería, de empresas que “patentan” genes y “privatizan” especies para su beneficio. ¿Qué opina?

Estoy en contra de patentar la vida, partes de ella como los genes, o patentar conocimiento popular de culturas indígenas, como plantas medicinales. Más que promover la innovación, como se argumenta, pone barreras al avance científico y dificulta el acceso de la sociedad al mismo. Mi grupo ha puesto las secuencias a disposición pública y universal, de igual manera que nosotros nos beneficiamos del trabajo de muchos otros grupos que hicieron lo mismo. Así la ciencia y sus beneficios se multiplican.

¿Y de la investigación en biotecnología, como los transgénicos?

Es un tema complejo sobre el que se ha hecho mucha demagogia. Hay que evaluar los riesgos y beneficios de cada caso y entender que una cosa es la investigación y otra su aplicación directa. En general, es recomendable una dosis extra de precaución cuando alguna aplicación genera dudas en la sociedad. Un problema suele tener varias posibles soluciones y, a menudo, se puede encontrar una menos polémica, como la recuperación de variedades locales. Recuerdo un proyecto de cerdos transgénicos para que produjesen más grasas insaturadas con el fin de hacer hamburguesas “saludables”. Es cuestionable el beneficio para la sociedad de crear algo que ya existe (el cerdo ibérico y otras razas tienen las propiedades deseadas), o que se puede solucionar de forma más sencilla (una dieta más equilibrada).

“Patentar genes pone barreras a la ciencia y a la sociedad”

¿Se está abusando de los transgénicos en materia de alimentación?

Al mirar atrás, mi actitud sobre los transgénicos en alimentación es de un cierto escepticismo. Se crearon numerosas expectativas sobre los problemas que podrían solucionar, como el hambre en el mundo. En este caso no se ha cumplido y las aplicaciones han servido más para concentrar la producción en ciertos grupos industriales. El origen del hambre está en la distribución de los alimentos y quizás una mayor concentración sea contraproducente. El incremento de plaguicidas en cultivos transgénicos, la aparición de resistencias, la contaminación de variedades naturales y otros procesos han enfriado el entusiasmo inicial y evidenciado riesgos obviados al principio.

¿Qué aplicaciones positivas destacaría?

Hay muchas en el campo de la biomedicina. La producción masiva de insulina, por ejemplo, que permite vivir mejor a muchos diabéticos y evita muchas muertes. Por eso habría que valorar los riesgos y beneficios de cada aplicación para la sociedad, antes que alinearse a favor o en contra de toda la biotecnología.