28/08/2012

El incendio que está afectando a los municipios de Valdemaqueda, Robleda de Chavela y Santa María de la Alameda (Ávila) desde este lunes no sólo implica importantes costes para los vecinos de las comarcas afectadas. El fuego está dañando, además, una zona de importante valor medioambiental. Una joya de biodiversidad para la Comunidad de Madrid.

En especial, preocupa el municipio de Valdemaqueda, considerado Zona de Especial Protección para las Aves. En él anida, por ejemplo, la segunda colonia más importante de buitre negro de Madrid, además de águilas imperiales y cigüeñas negras. “Es una de las zonas naturales más valiosas de Madrid”, advierte María Ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción.

Las ZEPA suponen unos 10 millones de hectáreas del territorio español y es uno de los pilares fundamentales para la conservación de las aves en España. La designación de estos espacios se encuentra dentro de la red Natura 2000, red ecológica de áreas de conservación de la biodiversidad en la Unión Europea.

Además de contener esta rica fauna avícola, esta es la zona de campeo de lince ibérico más importante de Madrid.

La región, considerada de conservación prioritaria por la Comunidad,alberga los encinares de los ríos Alberche y Cofio, además de enebros y pinos resineros de gran valor medioambiental.

El incendio forestal, que ya ha arrasado más de 2.000 hectáreas de bosque y monte bajo, está poniendo en riesgo uno de los paraísos ecológicos de la la Comunidad. Sin embargo, es conocido el alto riesgo de incendios de la zona.

A ello se suma una mala planificación urbanística que agrava los efectos de las llamas. Una dispersión de las urbanizaciones que dificulta las labores de extinción: “Si se cumplieran las medidas de seguridad y los planes de autoprotección, sería más fácil acabar con las llamas”, reconoce Benito.

Una recuperación que tardará décadas

Las joyas naturales con las que el fuego ha acabado tardarán mucho tiempo en recuperarse. Pasarán años para que recobre su apariencia actual. “En una década puede recuperar el efecto visual, pero para volver al estado natural actual, se tardarán siglos“, reconoce Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace.

Demasiado tiempo para que este enclave natural recupere su esplendor. El problema está en el suelo. “Es lo más relevante y a la vez lo menos visible en los incendios. Se pierden hongos, bacterias, microorganismos que ayudan a la recuperación del terreno”, explica el miembro de Greenpeace.

Mientras se trabaja para acabar con las llamas y recuperar la normalidad, pronto empezará la planificación para intentar reestablecer el valor natural de los bosques y montes perdidos. Una planificación que para María Ángeles Nieto “debe ser seria, hacerse pensando en el terreno, no poblando territorios de pinos que se sequen en dos meses”.

 

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