04/06/2012

La reciente muerte de un lince «Hispano», atrapado en un cepo en El Carpio (Córdoba), ocurrió por causas humanas, lo que confirma que estos felinos mueren por la misma razón tras haber sido liberados en las reintroducciones emprendidas en Sierra Morena, al sur de Ciudad Real. Un análisis exhaustivo sobre la muerte de estos animales en peligro de extinción revela que la mayoría se debe al furtivismo tras quedar atrapados en cepos o cajas trampa, o atropellos.

Otra muerte polémica fue la de «Grazalema», hembra nacida en cautividad y liberada el pasado diciembre en Guarrizas, Jaén, donde se realiza la segunda reintroducción de lince ibérico, cuyo cadáver fue hallado en agosto pasado dentro de una jaula-trampa colocada para capturar depredadores en Castellar de Santiago, al sur de la provincia de Ciudad Real, donde esta actividad estaría prohibida al ser declarada precisamente área crítica para el lince. Otros tres linces liberados en Sierra Morena también fallecieron aunque la causa de estas muertes no fue comunicada oficialmente.

Tras la última pérdida de un lince liberado en estas reintroducciones, WWF pidió a las autoridades y al Seprona de la Guardia Civil que desarrollen «una exhaustiva investigación que permita aclarar este grave suceso y que los responsables sean puestos a disposición de la justicia», según un comunicado de este grupo conservacionista.

Con todo, WWF matizó que estas muertes «no pueden de ninguna manera suponer un freno» al proceso de sueltas, reintroducciones y recolonización iniciado en el 2009, «con buenos resultados hasta el momento y que está permitiendo la expansión de la especie y la colonización de nuevos territorios».

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