Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), pertenecientes a la Patrulla de Niebla y al destacamento especial de Doñana, de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, han detenido a dos varones, D.G.R., de 30 años de edad y a M.L.T., de 39 años, ambos vecinos de Almonte, como presuntos autores de un delito contra la fauna silvestre, al cazar presuntamente de forma furtiva con perros de presa en Almonte, concretamente en una zona de especial vigilancia por permanecer en el lugar de forma estable un ejemplar de lince ibérico.

 

HUELVA, 20 (EUROPA PRESS)

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), pertenecientes a la Patrulla de Niebla y al destacamento especial de Doñana, de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, han detenido a dos varones, D.G.R., de 30 años de edad y a M.L.T., de 39 años, ambos vecinos de Almonte, como presuntos autores de un delito contra la fauna silvestre, al cazar presuntamente de forma furtiva con perros de presa en Almonte, concretamente en una zona de especial vigilancia por permanecer en el lugar de forma estable un ejemplar de lince ibérico.

Según ha informado la Benemérita en un comunicado, cuando fueron detenidos ya le habían dado caza a un jabalí, al que decapitaron, teniendo la intención de colocar su carne en el mercado negro. Los hechos ocurrieron a las 04.00 horas del pasado sábado en un coto de caza denominado ‘Los Mimbrales’, dentro del término municipal de Almonte. Allí, los agentes del Seprona prestaban un servicio de prevención del furtivismo, pues tenían conocimiento de que dicho lugar era frecuentado por cazadores que realizaban esta actividad de forma ilegal y bajo la modalidad de caza con perros de presa.

A las 22.30 horas los guardias civiles dieron inicio al servicio, realizando un apostadero en la finca, obteniendo un resultado positivo sólo una hora después, cuando vieron a un vehículo introducirse en la finca y posteriormente apagar las luces, para continuar su marcha hacia el interior de la misma. Horas más tarde vieron como se encendían varias linternas y se oían algunos ladridos de perro.

Sobre las 03.00 horas, los agentes observaron a lo lejos a un perro de grandes dimensiones perseguir a un grupo de jabalíes, por lo que, ante la evidencia de que se trataba de una actividad ilegal de caza, procedieron a la búsqueda de los presuntos responsables.

Media hora después consiguieron detectar al vehículo, que se había detenido en la cancela de entrada, y cuando su conductor se apeo para abrir la puerta, los guardias civiles le interceptaron, momentos en los que llegó un segundo vehículo que también fue interceptado.

En el registro de ambos vehículos, los agentes descubrieron una gran mochila que contenía el cuerpo decapitado de un jabalí, además de dos cuchillos de remate de grandes dimensiones, manchados aún de sangre, alicates, cuerdas y otros útiles de caza, además de un botiquín de primeros auxilios, destinado a realizar una primera cura de emergencia, por si lo perros sufrían el ataque de algún jabalí. Todo este material fue intervenido, además de seis perros que viajaban, en el interior de uno de los vehículos y en un remolque. Estos animales, todavía se hallaban sudorosos y jadeantes por la actividad reciente, e incluso mostraban algunos cortes fruto del enfrentamiento con el jabalí.

Según pudieron saber los guardias civiles del Seprona, después de detener a los cazadores, la intención de los mismos era acopiarse de la mayor cantidad posible de carne de caza, para darle salida en el mercado negro, lo cual hubiera provocado un problema de salud pública, ya que este tipo de caza no pasa los reglamentarios controles sanitarios.

Esta modalidad de caza es muy difícil de detectar, ya que el no usar armas de fuego, se une al sigilo con el actúan los perros, adiestrados para no ladrar. Tan sólo lo hace el perro rastreador, al que suelen soltar en primer lugar para que detecte la presencia de la pieza de caza. Una vez que la ha localizado, este perro emite un pequeño ladrido, señal para que los cazadores suelten a los perros de presa.

Además del referido problema de salud pública, esta actividad representa un perjuicio para los propietarios de los acotados de caza, que tienen que invertir una gran cantidad de dinero en guardería.

Por otra parte, el terreno donde se han producido estos hechos es una zona de especial protección, debido a la presencia en los mismos y de forma permanente de un ejemplar de Lince Ibérico. La Guardia Civil ha instruido las correspondientes diligencias que, en unión de los detenidos, han sido puestas a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia de La Palma del Condado.

(EuropaPress)

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