• Un estudio sobre las heces de 66 ejemplares revela sus hábitos.
  • Los bioindicadores ‘cuentan’ por dónde se mueven, sus costumbres y dietas.
  • Se han analizado muestras de Doñana y Sierra Morena durante tres años.
  • El 56% de las heces estaban parasitadas con, al menos, seis especies de gusanos.
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Un estudio de las muestras fecales de 66 ejemplares de lince ibérico de Doñana y Sierra Morena permitirá conocer con más detalle algunos aspectos del felino más amenazado del mundo, como cuáles son sus zonas de caza, por dónde se mueve, cuáles son sus costumbres y, sobre todo, qué come o si se ha producido algún cambio en su alimentación.

Toda esta información se concentra en pequeños gusanos parásitos, llamados helmintos, que residen en el tracto digestivo del lince y que han accedido a su organismo principalmente por dos vías: al comerse una presa que ya estaba infectada o a través de la piel.

Los bioindicadores permiten tener una visión real y generalista de cuál es la situación de la especie y si algo está cambiando

De esta forma, estos parásitos se convierten en bioindicadorescapaces de aportar nuevos datos sobre el microhábitat y los hábitos de este animal -del que hay censados 298 ejemplares en Andalucía-, una información muy útil para avanzar en su conservación y salvaguardar una especie que forma parte del patrimonio natural de España.

Guillermo Esteban es profesor de Parasitología de la Universidad de Valencia y uno de los autores del estudio titulado ‘Los helmintos parásitos en muestras fecales de lince ibérico (Lynx pardinus)’, publicado por una de las mayores editoriales científicas del mundo, Elsevier, y en la que han participado científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), así como expertos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

“Cada gusano tiene su propio ciclo biológico y esto nos permite acceder a información biológica del lince muy importante, tener una visión real y generalista de cuál es la situación en España de esta especie y, cuando crucemos los datos con otros informes, podremos saber si algo está cambiando en la forma de vida del felino”, subraya Esteban.

Nunca antes se habían analizado tantas muestras fecales ni se había manejado un volumen de ejemplares tan elevado. “Los datos son representativos de la fauna parasitaria que alberga el lince”, asegura. Las heces fueron tomadas entre noviembre de 2005 y octubre de 2008 en Doñana y Sierra Morena procedentes de 66 individuos de diferente edad y sexo, tanto muertos como vivos.

En este último caso, se aprovechó la manipulación de ejemplares para realizar controles de salud o de los aparatos de radio-seguimiento para captar las muestras que fueron conservadas en el Banco de Recursos Biológicos y Genéticos de la Fauna Amenazada de Andalucía.

Según los resultados del estudio, más del 56% de las heces analizadas estaba parasitada por, al menos, seis especies de estos gusanos, “la gran mayoría, helmintos característicos del lince y que se ajustan a sus hábitos alimenticios”. Sin embargo, también se han detectado otras variedades de estos parásitos que constituyen casos circunstanciales y vinculados a “ingestas puntuales”, por ejemplo de insectos, que, a priori, no indican una modificación en la dieta del felino como consecuencia de la carencia de conejos, su principal fuente de alimentación.

Los parásitos “lejos de ser una amenaza en condiciones generales son una importante fuerza evolutiva”

“Si me preguntan si estos parásitos son buenos para el lince, respondería que mejor no los tuviera, pero tampoco es una causa de preocupación porque supongan una amenaza biológica, ya que no son capaces de regular la población del lince a través de muertes, en absoluto”, explica al respecto Esteban. “Esun fenómeno usual en todas las poblaciones de animales salvajes” y “lejos de ser una amenaza en condiciones generales, es una importante fuerza evolutiva”, coincide el director del programa Life-Lince, Miguel Ángel Simón.

A la espera de resultados más concluyentes, este estudio demuestra que en el cuerpo blando y diminuto de estos parásitos se puede ‘leer’ la vida de un lince y descubrir algo más del felino más amenazado de la Tierra.

15/01/2012 – elmundo

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