Con trampas no hay lince

Ecologistas en Acción, que forma parte del proyecto europeo Life de reintroducción del lince ibérico en Castilla-La Mancha que se lanza esta misma semana, ha difundido un informe sobre la mala situación del felino en la comunidad autónoma, sin población estable pese a la cercanía con Andalucía, en el que concluyen que la culpa está en “las abusivas prácticas de control de predadores y la ausencia de medidas eficaces de protección”.

Los ecologistas abogan por “un replanteamiento de las estrategias de protección” y piden que se prohiban las cajas trampa como la que acabó con la vida a mediados de agosto del lince Grazalema en una finca de Castellar de Santiago; y también con los lazos.
“Ciudad Real está a la cabeza en malas prácticas. Desde hace mucho tiempo la política de la Delegación de Agricultura es muy mala; a falta de un reglamento homologado la realidad es que casi todo vale y se da permiso para controlar predadores a cualquiera que lo pide”, explica a este periódico Miguel Ángel Hernández, portavoz regional del grupo.

Hernández sostiene que los métodos de control de predadores como el zorro o la urraca no se justifican y cree que una “una buena gestión de la actividad cinegética debe servir para que el número de presas se amolde de manera natural al de predadores”.

Pero van más allá y llegan a pedir “la anulación del proyecto de reintroducción del lince” y que esos fondos -34 millones de euros- se deriven a ayudas a que se hagan buenas prácticas en la gestión de las fincas de caza y a campañas de formación y de sensibilización.
También sugieren en el documento que van a remitir a la Consejería de Agricultura, al Ministerio de Medio Ambiente y a la Unión Europea, un “estudio caso por caso de los posibles conflictos vinculados a la gestión de predadores que pueda haber en algunos cotos”.

También piden que se eleve a la categoría “áreas críticas” las zonas potenciales para la recuperación del felino.
En la actualidad los métodos de control de predadores no están prohibidos, a excepción obviamente del veneno y los zepos, “lo que si hay son directrices de los métodos que se recomiendan a los cotos en base a unos estudios, y la realidad es que en Castilla-La Mancha salvo lo que está expresamente prohibido se utiliza de todo”, añade Hernández.

“En estas condiciones resulta paradójico que se plantee un programa de reintroducción de animales criados en cautividad, sobre todo, cuando no se está haciendo una gestión del control de predadores”.

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